¿La felicidad? En las tripas

Un intestino en forma es básico para mantener la salud. Entre sus funciones destaca acabar de hacer la digestión y absorber nutrientes con la ayuda de la flora intestinal. Entonces, ¿qué tiene que ver nuestra digestión con la felicidad?

Para garantizar un buen funcionamiento, la flora intestinal necesita prebióticos, por ejemplo en forma de alimentos fermentados como el kéfir o el chucrut. Últimamente se habla también de la kombucha, una bebida fermentada, que desde nuestro entender, sin embargo, tiene un precio elevado.

¿Qué es lo que hace enfermar los intestinos? Para empezar, medicación como los antibióticos. Por eso siempre más profesionales de la salud recomiendan tomar pre y probióticos para contrarrestar los efectos de los antibióticos. Otro veneno para nuestras tripas son todos los alimentos de harina procesada y sobre todo el gluten. Estos tipos de alimentos provocan inflamación en el intestino y la degradación o no recuperación de la flora intestinal que puede acabar en un cuadro denominado permeabilidad intestinal que se manifiesta con los siguientes síntomas:

  • malabsorción  de nutrientes
  • falta de nutrientes
  • alergia a aliments
  • enfermedad de Crohn
  • artritis, artritis reumatoidea
  • «agujeros» en la pared intestinal que dejan pasar partículas no deseada
  • aumento de infección en todo el cuerpo, provocando procesos autoinmunes i hasta cáncer.

Para una visión más exhaustiva recomendamos el siguiente artículo

Todo eso es muy preocupante. Sin embargo falta comentar un aspecto descubierto recientemente: en los intestinos se sintetiza hasta el 90% de la serotonina. Sin flora intestinal en buena salud no podemos contar con el nivel necesario de serotonina. Es fácil deducir que hay que cuidar mucho de nuestras tripas. Hasta es lícito concluir que personas que padecen de tristeza o depresión, lo que necesitan es una limpieza a fondo del sistema digestivo y la repoblación de la flora intestinal. Para más información remitimos al siguiente artículo.

En conclusión, cuando nos recetan antibióticos, hay que tomar SIEMPRE probióticos también. Además es imprescindible vigilar lo que que comemos y hacer tandas de probióticos regularmente.

 

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